Yummy investiga

Bueno, antes que nada, cabe aclarar que es una info que leí hace poco y me quedó picando… hoy la retomé con más detenimiento, voy a tratar de resumir para que no se haga largo de leer y todos sepan lo que yo sé

Tal vez uno, en su ignorancia civil, no posea toda la información requerida para arribar a una conclusión válida. Lo cierto es que nadie me ha podido explicar el pequeño y tal vez trascendental descubrimiento que hicimos: el peso moneda nacional ha dejado de ser convertible de curso legal. ¿Es así, verdaderamente?

¿Controlaste bien cada billete que te llega a las manos? Pues si no lo hiciste, hacélo y descubrí que ya no son de curso legal"

La cosa viene así:

Hoy en día exiten 2 tipos de billetes por cada valor nomial… (a la mierda, como me salió esa frase ) es decir que existen 2 tipos de billetes de $2, 2 de $5, de 2 de $10, 2 de $50 y 2 de $100… suena medio loco no? si todos son los mismos… excepto por un detalle, el impreso del papel billete ha variado… para demostrarlo, le he sacado un par de fotos a unos billetes que tengo en el bolsillo. LA DIFERENCIA es que la leyenda debajo del "veinte pesos", "cincuenta pesos" y "cien pesos" ha desaparecido… ¿y cual es? si ya sé… vos no entendés nada hasta acá… cual es… la leyenda de "Convertibles de curso legal" ha desaparecido y cual es….? si ya sé la plata va y viene, que te interesa la inscripción en el billete… pero vamos a repasar un poco…

¿Qué moneda tenemos?

La línea monetaria vigente en la República Argentina es la línea peso convertible, según el Decreto del Poder Ejecutivo Nro. 2.128 del 10 de octubre de 1991 y el Artículo 12 de la Ley de Convertibilidad Nro. 23.928 del 27 de marzo de 1991.
Todas las líneas anteriores se encuentran desmonetizadas y no se canjean. La relación entre la actual línea y su predecesora, la línea Austral, fue de 1 peso = 10.000 Australes.
Los billetes correspondientes al diseño actual conservan un tamaño uniforme de 155 mm. de ancho y 65 mm. de alto. El papel utilizado es 100% de fibra de algodón, con un peso de 83 gramos por metro cuadrado, exento de fluorescencia a la luz ultravioleta, con encolantes sintéticos que le otorgan mayor resistencia mecánica y al medio húmedo.
La impresión se realiza en tres etapas sucesivas, empleando diferentes sistemas de impresión complementaria: offset, calcografía y tipografía.
Como es habitual en países con economía estable (¿cómo el nuestro?), pasados cinco años desde su lanzamiento, se resolvió efectuar algunos cambios en la línea, los que comprenden mejoras en los grabados e incorporación de más elementos de seguridad.
Los billetes con los nuevos diseños, que se emitieron sucesivamente, contemplan diseños mejorados, papel de un gramaje superior (90 gramos por metro cuadrado) para otorgarle mayor promedio de vida útil, marca de agua de molde cilíndrico localizada, que reproduce el retrato del diseño orientado en el mismo sentido, así como otras características.

Para que un rectángulo de papel de colores y dibujitos -que eso es definitiva un billete- tenga un valor determinado que excede en mucho a su valor en sí, hacen falta varias cosas. Si nos fijamos en los billetes, vamos a ver una leyenda que dice convertibles de curso legal. Esto quiere decir que el tenedor puede convertir sus pesos en igual cantidad de dólares. Esto es porque el dinero argentino, como el de casi todo el mundo, está respaldado en dólares, como antes estaba respaldado en oro. Es decir que la suma de todo el dinero que circula en el país debe ser igual a la cantidad de dólares depositados en el Banco Central de la República Argentina. Si hubiera más pesos circulando que dólares en el Tesoro, esos pesos no tendrían respaldo y valdrían cada vez menos, a esto se lo llama inflación.

Según versiones extraoficiales y la lógica del argentino medio se llevaron los dólares del Tesoro… entonces: ¿qué respaldo tiene nuestra moneda actual?

Lo interesante es que en nuestro poder tenemos dos billetes "aparentemente" iguales: uno convertible y otro no, puesto que la leyenda en cuestión falta en el segundo.

La Ley Nº 23.928 de Convertibilidad y su modificación por la Ley de Emergencia Pública y Reforma del Régimen Cambiario Nº 25.561 -23 enero 2002-

Tal vez este entuerto tenga una explicación considerando lo siguiente…

Por la Ley registrada bajo el Nº 25.561, sancionada el 6 de enero de 2002, el Congreso de la Nación, al declarar con arreglo a lo dispuesto por el Art. 76 de la Constitución Nacional, el estado de emergencia pública en materia social, económica, administrativa, financiera y cambiaria, delegando al Poder Ejecutivo Nacional las facultades que comprende, según las bases que especifica, hasta el 10 de diciembre del año 2003, publicada en el Boletín Oficial, con el carácter de Número Extraordinario, que integra la edición Nº 29.810 del día lunes 7 de enero de 2002, ha modificado la llamada Ley de Convertibilidad Nº 23.928, derogando seis de sus artículos (1º, 2º, 8º, 9º, 12 y 13, con los cambios incorporados por la Ley Nº 25.445), y modificando los restantes, con la sola excepción del Art. 11, que introdujo cambios a los Arts. 617, 619 y 623 del Código Civil.

Al crearse como nueva moneda, el peso, por el Decreto Nº 2128 del 10 de octubre de 1991, que estableció la paridad de un peso ($1) equivalente a diez mil Australes (A 10.000) se dispuso que: "El peso será convertible con el dólar de los Estados Unidos de América, a una relación de un peso ($1), para la venta, en las condiciones establecidas por la Ley 23.928".

Pues bien, como consecuencia de la sanción de la ley Nº 25.561 ya mencionada, el peso argentino cesa en su convertibilidad con relación al dólar estadounidense y al euro europeo, pero queda sujeto al "curso forzoso" y mantiene su "curso legal" (Art. 1º, Decreto Nº 2128/91).

Curso legal y curso forzoso

El curso legal y el curso forzoso no representan en el lenguaje legislativo conceptos bien determinados que respondan constantemente a la misma situación monetaria.

La actual Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina en su Art. 30 (Ley Nº 24.144) dispone que esa entidad es la encargada exclusiva de la emisión de billetes y monedas de la Nación Argentina, estableciendo en el Art. 31 que esos billetes y monedas tendrán curso legal, en los términos de la ley 23.928 en todo el territorio de la República Argentina por el importe expresado en ellos.

Es importante destacar que por el curso legal el billete se convierte en verdadera moneda que ningún particular, ninguna Caja pública del Estado puede negarse a recibir en pago.

Por el curso forzoso, el Banco está dispensado hasta nueva orden de reembolsar los billetes en especies a la vista. El carácter especial del curso forzoso no significa, a pesar de las apariencias, que el público esté obligado a recibir el billete de banco como moneda legal, ya que esta obligación es una consecuencia del curso legal, sino que el portador del billete de banco se halla privado del derecho de canjearlo por especies.

Es, pues, el curso legal y no el curso forzoso el que confiere al billete de banco carácter de moneda obligatoria.

Resumiendo…

Si continúa este cambio de billetes que hemos detectado significa que ¡¡estamos utilizando un papel moneda sin valor monetario!!

Conversando con otro amigo me deja una pelota "picando"…

-"¿No es ésta una buena forma de emitir sin contravenir? Si los billetes no dicen convertibles es porque, indirecta o directamente, según se lo quiera ver, se está emitiendo circulante necesario, pero sin violar la ley que especifica la no emisión a fin de evitar la inflación".

No suena tan descabellado… pero, así y todo, me resulta dudoso el hecho de la no difusión masiva de todo esto, considerando que el dinero es una herramienta de intercambio de uso corriente e imprescindible y, por lo que se ve, poco controlada por el usuario. Uno recibe y, como mucho, revisa algunas medidas de seguridad… Pero lo que a todos se les pasó, y es más que evidente, es la ausencia de un texto fundamental en todo billete, que representa ni más ni menos que su valor monetario….

A pesar de la información antescrita, mi confusión sigue activa. Hay dos monedas en papel circulando: una con respaldo y otra sin respaldo. Es evidente que para el argentino vapuleado y poco consciente de los cambios legales, la situación no representa riesgo alguno. Pero… ¿y en el futuro? ¿Esta diferencia por omisión (…) tendrá algún efecto?

¿Volvemos a los papeles pintados? ¿a los patacone, lecop y toda esa yerba? ¿si el billete adolece de valor monetario… que pasa con las falsificaciones?, porque un billete falso no tiene valor monetario… aunque cumpla con todas las medidas de seguridad de la Casa del Moneda… chan chan, chan chan… ¿estoy viendo la punta del iceberg de lo que se viene?

Acerca de asfred Esteban Gelatti

un pez en el oceano
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